De 17h. a 18h.
De 18h. a 19h.
De 19h. a 20h.
Un año más, Puerto Venecia se suma a la celebración de las Fiestas del Pilar como patrocinador oficial, acogiendo una exposición muy especial con los Gigantes y Cabezudos originales de la comparsa oficial de Zaragoza, una tradición declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Una oportunidad única para descubrir de cerca a algunos de los personajes más emblemáticos y queridos de nuestra ciudad
✅ACCESO LIBRE EXPOSICIÓN
📅 Del 01 al 08 de Octubre
🕔 10h a 22h
📍Gallery - Varias ubicaciones (Consultar mapa)
A lo largo de la Planta Alta y la Planta Baja de Gallery, podrás recorrer una muestra única con más de 20 personajes emblemáticos de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Zaragoza. Una experiencia pensada para que pequeños y mayores puedan hacerse fotos, descubrir sus historias y conocer los detalles y curiosidades de una tradición que forma parte del patrimonio cultural aragonés.
Como patrocinador oficial de las Fiestas del Pilar, Puerto Venecia reafirma un año más su compromiso con las tradiciones zaragozanas acercando a sus visitantes una de las expresiones festivas más representativas de la ciudad, reconocida como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
Además, durante la exposición se ofrecerán visitas guiadas gratuitas para descubrir la historia, evolución y anécdotas de los Gigantes y Cabezudos de la mano de expertos.
✅VISITAS GUIADAS A LA EXPO GRATUITAS
📅 Del 05 de Octubre
🕔 17h a 18h
🕕 18h a 19h (PLAZAS COMPLETAS)
🕖 19h a 20h (PLAZAS COMPLETAS)
📅 Día 06 de Octubre
🕔 17h a 18h (PLAZAS COMPLETAS)
🕕 18h a 19h (PLAZAS COMPLETAS)
🕖 19h a 20h (PLAZAS COMPLETAS)
📅 Día 07 de Octubre
🕔 17h a 18h (PLAZAS COMPLETAS)
🕕 18h a 19h (PLAZAS COMPLETAS)
🕖 19h a 20h (PLAZAS COMPLETAS)
📩 Reserva tu plaza escribiendo a recepcion@puertovenecia.com (Indicar: Nombre, Apellidos, persona de conatcto y día y hora de interés)
⚠️ La reserva quedará confirmada una vez recibido el email de confirmación. Plazas limitadas.
✨ Un plan perfecto para disfrutar en familia, redescubrir una de las tradiciones más queridas de Zaragoza y vivir las Fiestas del Pilar desde Puerto Venecia.


CABEZUDOS
El Morico:
“Rápido como el viento”
Yo soy el más popular. En mis tiempos mozos puse el toque exótico por el color de mi piel y desde siempre he sido el más aclamado por la chiquillería. Voy vestido como un jinete porque mi figura se hizo para recordar al mozo de cuadras que se trajo de Cuba el Conde de la Viñaza. Pero no me hace falta caballo porque soy uno de los más veloces. Seguro que alguno de vosotros ya ha probado el tacto de mi fusta…
CANCIÓN “Aquí, allá, Morico, el Pilar, se come las sopas y se echa a bailar”.
El Berrugón:
“Un señor respetable”
Como dice mi coplilla, lo que me caracteriza son mi verruga en el moflete izquierdo y mi sombrero de tres picos, muy a la moda del siglo XVIII. Represento a un corregidor zaragozano, o lo que hoy entenderíamos como un concejal, es decir, a los poderes públicos de la ciudad. Mi canción es tan popular, que hasta se utiliza para jugar a la comba.
CANCIÓN: “Al Berrugón le picaron los mosquitos y se compro un sombrero de tres picos”
El Tuerto:
“Feo como él solo”
Todos me conocen por el Tuerto por mi ojo a la virulé, pero mi verdadero nombre es Melendo y soy un magnífico médico zaragozano que me he ganado tanta fama por mi buen hacer como sanador como por mi genio insoportable. Mi sombrero, con forma de bicornio le recuerda a muchos al rey José Bonaparte, poco querido entre la población y también llamado Pepe Botella, por eso muchos se mofaban de mi citándome así en mis carreras: “Napoleón, rey de las coliiillas”.
CANCIÓN: “El Tuerto, tuerto es. El Tuerto por melón se cayó un tozolón”.
El Torero:
“Con el mundo por montera”
Yo soy el otro personaje de la comparsa tocado de sombrero de dos picos, pero en este caso es una montera, ya que soy un torero, de la época de los diestros José Cándido, Pepe Hillo y Martincho. Voy vestido con un traje de luces goyesco y camino tieso, altivo y más chulo que un ocho.
CANCIÓN: “El Torero como es tan chulo, salta la tapia y se rompe el culo”.
El Forano:
“Un tío forzudo”
Soy el Forano, también conocido como el Cochero, ya que fui conductor de las antiguas líneas de diligencias. Los chiquillos se ríen de mi y me llaman Baturro porque me dicen que soy un paleto endomingado que baja del pueblo a las fiestas de la capital. Mi chaqueta de pana y mis modales pueblerinos contrastan con mi elegante sombrero de copa.
CANCIÓN: “El Forano se ha cagao y la Forana lo ha limpiao con un trapo colorao”.
La Forana:
“Una moza de armas tomar”
Soy la esposa del Forano y la primera mujer que apareció en la comparsa actual. Mi antecesora fue Teresa Panza, la mujer de Sancho Panza, que en 1860 ya encorría a los chavales con su poca agraciada figura. Voy vestida de baturra y de esta guisa me casé con el Forano en 1916. A los mozos les gusta hacerme rabiar por mis andares y mi porte masculino y nada finolis.
CANCIÓN: “Que no se diga, que no se note, que la Forana lleva bigote”.
El Robaculeros:
“El torpe del grupo”
Soy el único barbudo y hoy todos me conocen por Robaculeros por lo mucho que a los chavales azoto en sus traseros. Me incorporé a la comparsa en 1947 para sustituir a Sancho Panza. Pero desde siempre, muchos me han llamado Don Juna Pirulí por mi sombrero puntiagudo. Y así me citaban a mi paso en las carreras: “Al Pirulí de la Habana, Pirulí…”
CANCIÓN: “El Robaculeros no sabe correr y por eso da tantos traspiés”.
El Boticario:
“El finolis”
Elegante batín, bonete de terciopelo azul… ¿se nota que soy un adinerado zaragozano, no? Lo que ya no está tan claro es a quién represento: unos dicen que soy Pedro Alonso Pérez, un señor con perricas; otros que tengo la misma cara que Félix Bartolomé Guillén y Carabantes, un afamado juez de la Audiencia de Zaragoza, pero la mayoría me relaciona con Tomás Bayod, el dueño de la farmacia que estaba situada en la entrada de la calle Alfonso.
CANCIÓN: “Boticario, canario, garras de alambre, le cayó una teja y no le hizo sangre. Boticario, canario, garras de alambre, que a tu familia matas de hambre”.
La Pilara:
“Una señora muy glamourosa”
Soy Pilar Lahuerta, insigne vedette zaragozana de la sala de variedades El Oasis. Con mis trajes de raso brillante y mi diadema de plumas pongo el toque de glamour a la comparsa. Soy el único integrante de la comparsa inspirado en una persona real que todavía vivía cuando fui presentada a los zaragozanos. El escultor Francisco Rallo diseñó mi cabezudo que fue bautizado, en el Ayuntamiento de Zaragoza, en las fiestas del Pilar de 1982.
CANCIÓN: “La Pilara cuando camina mueve las plumas como una gallina”.
El Azutero:
“El juerguista”
Soy Pedro Nadal y Auré, zaragozano nacido en 1844. Durante años trabajé en el Sindicato de Riegos de la Acequia del Rabal como guarda del azud junto al Rio Gállego. Pero mi fama no era por mi profesión de azutero, sino por ser el rey de la jota. Daba gozo oírme en cualquiera de los estilos, lo mismo en las Jotas de Ronda que en las Rabaleras, las Femateras, las Fieras o las Zaragozanas Puras. En los círculos artísticos se me conocía como el Royo del Rabal y me gustaba deleitar a la clientela de La Reja, la taberna de la calle Gavín esquina con Palafox a la que acudían a escuchar mis jotas personajes como el escritor Benito Pérez Galdós o el torero El Lagartijo. ¡Menudas juergas nos corríamos!
CANCIÓN: “Azutero, panzón, deja de cantar jotas y reparte el zurrón”. “Ya le llevan a prisión al Royo de la Ribera. No lo llevan por ladrón que lo llevan por tronera”.
La Cigarrera:
Soy Herminia Marínez Linés, conocida como Serafina por estar casada con Serafín. Fui un personaje popular del sigo XX y XXI que formaba parte de la historia de El Tubo, lugar en el que estuve vendiendo cigarrillos desde los años 60.
CANCIÓN: "¡La Cigarrera de tanto fumar, se tira unos pedos que huelen fatal!"
GIGANTES
El Rey y la Reina
Si os fijáis con detenimiento, seguro que la cara del Rey os suena. ¿A que se parece mucho a la figura que hay en el Cabezo Buenavista del Parque Grande de Zaragoza? ¡Habéis acertado! Es Alfonso I el Batallador. Anteriormente, este gigante había representado a Jaime I el Conquistador, pero en una de las remodelaciones, se decidió quitar el casco que tenía y dejar al rey con la cara al descubierto. Así que, tomando como modelo un cuadro de Pradilla que había en el Ayuntamiento, se cambió el yelmo por una corona y como dice el dicho, “a rey muerto, rey puesto”.
De la Reina se dice que era una monarca de los países nórdicos vestida con ropajes medievales, aunque no se sabe muy bien quién era. Lo cierto es que por no dejarla desparejada, se le “ennovio” con el Rey cuando éste aún era Jaime I. Al cambiar el rey representado, lógicamente, también cambió su mujer; pero no se sabe por qué extraño motivo, en vez de llamar a la reina Doña Urraca, como la esposa del Batallador, se le llamó Doña Berenguela, que era una reina castellana. ¡Menudo trasiego de coronas!
Los Bearneses
La pareja de bearneses es un homenaje a la región francesa del Bearn que está justo al otro lado de la frontera oscense y que corresponde con la actual región de Pirineos Atlánticos. Su capital, Pau, está hermanada con Zaragoza desde 1960. Éste fue el primer hermanamiento de la ciudad aragonesa, que desde entonces se ha vinculado a más de 20 municipios de todo el mundo.
Hoy nos parece algo de lo más normal, pero en la segunda mitad del siglo XX, el hecho de vincularse con otra población extranjera daba a la ciudad un aire cosmopolita que merecía todos los honores.
El gigante de esta pareja es Gastón de Bearn, un vizconde que mantuvo sólidas alianzas con el Rey Alfonso I de Aragón por ayudarle en las cruzadas y que recibió el título de Señor de Zaragoza tras liderar la conquista de la ciudad. Para recordar sus múltiples títulos nobiliarios se dotó al gigante de una corona, hecho que aún hoy sigue ocasionando que sea confundido con El Rey. La Bearnesa, por su parte, lleva un traje típico de esta región montañesa, con ajustado corpiño y sayas de recias telas.
El Duque y La Duquesa
El bigote y la perilla, el sombrero de ala y plumas y las mangas abullonadas del traje hacen que incluso hoy en día muchos sigan confundiendo al Duque con Don Juan Tenorio. Lo cierto es que éste se trata también de otro personaje literario. ¡Y además seguimos en el mismo libro de aventuras! Esta pareja representa a los Duques de Villahermosa, unos nobles aragoneses que existieron en realidad y a los que Miguel de Cervantes convirtió en anfitriones de Don Quijote y Sancho Panza a su paso por Pedrola, donde los duques hospedaron en su palacio al caballero y a su escudero. En la anterior versión de la comparsa, El Duque portaba una espada y La Duquesa una tiara y un ramo de flores en la mano. Sin embargo, tras la última remodelación, se volvió a los modelos ideados por Oroz, con menos ornamentos para que resultasen más ligeros y fáciles de llevar.
El Chino y La Negra
Pocas distracciones y mucho menos acceso a la cultura había cuando aparecieron los primeros gigantes en un desfile en Zaragoza. La finalidad de estos colosos era impresionar al personal y por ello se pensó en hacerlo con cuatro gigantes que representasen a las partes del mundo entonces conocidas: Asía, África, Europa y América. De la india americana y la mujer europea no quedó rastro, pero seguimos contando en nuestra comparsa con dos personajes tan poco aragoneses como el Chino y la Negra, también llamada la Africana. ¡Imaginad la cara de los zaragozanos de final de siglo XIX al ver aparecer a dos personas de razas tan distintas! ¡Era el colmo del exotismo! El chino con su traje de seda, su fina trenza, sus largos bigotes… y hasta un pay-pay para abanicarse (hoy en día ya no lo lleva). La negra, como una reina mora, con una impresionante diadema de joyas y plumas, ricos collares y una falda de vistosos colores, poco usados por las damas entonces.
Don Quijote y Dulcinea
Tras los cuatro gigantes originales, Don Quijote y su novia, Dulcinea del Toboso, fueron los siguientes en incorporarse. Lo hicieron en 1876, cuando el Ayuntamiento de Zaragoza encargó a Félix Oroz restaurar los viejos y crear otros nuevos. De esta manera, la cultura popular echó mano de la literatura con el protagonista de la obra de Cervantes y su amada, que en seguida se convirtieron en dos personajes muy queridos. Él, por su singular vestimenta de caballero andante; ella, por la exuberancia con que la dotó su creador, pues a pesar de ir vestida recatadamente, no podía ocultar unas formas que causaban estupor a más de uno. Menos admiración y más enfado provocaba Don Quijote en quienes lo portaban, ya que, como si de una armadura real se tratase, su traje le proporcionaba un peso tan exagerado que resultaba difícil de llevar.
Agustina y Palafox
Llegaron a la comparsa el 5 de octubre de 2008 para conmemorar el bicentenario de los Sitios de Zaragoza y, a pesar de ser la última incorporación al grupo, son dos de los más queridos. Hacía años que la ciudad no asistía al nacimiento de un gigante, así que el bautizo en la Plaza del Pilar estuvo muy concurrido por pequeños, grandes… ¡y gigantes!, ya que no quisieron perderse la fiesta los de los barrios de Las Fuentes, La Almozara y El Rabal. Como no podía ser de otra manera en un evento de esta altura, para dar solemnidad al acto, los gigantes de Espartero y la Duquesa de la Victoria, vinieron de propio desde Logroño para apadrinar al General Palafox, mientras que Agustina de Aragón fue apadrinada por el Rey y la Reina de la localidad turolense de Alcorisa. Desde que estos dos personajes tan aragoneses hicieron su aparición, los recorridos de los Gigantes y Cabezudos finalizan siempre con un bonito baile de pareja entre Palafox y Agustina, que cuando terminan de dar vueltas, se dan un besico para quitarse el mareo.